Tratamiento y autocuidado
Dolor de mandíbula, chasquido y rigidez matutina: los puntos gatillo de los músculos masticadores
El dolor de mandíbula peor por la mañana, la mandíbula que chasquea o se abre torcida y el dolor que se extiende a la sien, el oído o los dientes implican al masetero, el temporal y los pterigoideos mucho antes que a las superficies articulares.
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Por qué la mandíbula duele más al despertar
Los músculos masticadores están entre los pocos del cuerpo capaces de trabajar horas sin que te des cuenta. El apretamiento y el bruxismo nocturnos mantienen al masetero y al temporal en contracción de bajo nivel mientras duermes, sin posibilidad de alargarse y sin movimiento que renueve el tejido. Es justo el entorno en el que una banda tensa se convierte en punto gatillo activo: contraída localmente, con déficit energético y una zona químicamente irritada alrededor de sus terminaciones nerviosas (Gerwin 2004; Shah 2008).
De ahí que el patrón matutino sea característico. Al despertar la mandíbula está rígida y cansada, abrir bien la boca molesta y el dolor se sitúa en la mejilla, la sien o delante del oído. Suele aflojarse en la primera hora y volver más tarde con el estrés, el chicle, visitas largas al dentista u horas con los dientes en contacto suave frente a una pantalla.
Travell y Simons cartografiaron estas referencias con detalle: el masetero refiere a la mejilla, a los molares inferiores y superiores y al oído; el temporal refiere por la ceja, la sien y los dientes superiores; los pterigoideos refieren profundamente delante del oído y a la propia articulación (Travell 1942; Simons 2004). Ninguna de esas zonas coincide con el músculo sensible: por eso el dolor mandibular se atribuye tantas veces a un diente, a un seno o a la articulación.
Chasquido, desviación y qué músculo sospechar
Un chasquido al abrir es frecuente y, por sí solo, no es un diagnóstico: mucha gente chasquea años sin dolor. Lo que importa clínicamente es si el movimiento está protegido, si la apertura está limitada y hacia dónde se desvía la mandíbula.
Una mandíbula que se desvía a un lado al abrir y luego se corrige indica un tono muscular asimétrico más que un bloqueo estructural. El pterigoideo lateral es el sospechoso habitual cuando el dolor es profundo delante del oído y la mandíbula tira al lado opuesto; es también el músculo más constantemente implicado en el chasquido doloroso, porque actúa directamente sobre el mecanismo discal. El pterigoideo medial produce un dolor profundo detrás del ángulo mandibular, molestia al tragar y sensación de oído tapado. El masetero limita la amplitud de apertura: una mandíbula que abre menos que el ancho de dos nudillos, con un final de recorrido tenso y elástico, suele tener un punto activo en el masetero. El temporal es el que convierte el problema mandibular en cefalea sobre la sien y la ceja.
Dos músculos cervicales entran en esta exploración aunque no toquen la mandíbula. El esternocleidomastoideo refiere a la mejilla, el oído y detrás del ojo, y el trapecio superior refiere por el lateral del cuello hasta la sien; ambos están a menudo activos en quien tiene dolor mandibular, y tratar solo la mandíbula deja intacta esa parte del patrón (Fernández-de-las-Peñas 2006).
Una secuencia de autotratamiento segura para la mandíbula
Elige un test de control antes de empezar: abre la boca despacio y mide con tus propios dedos cuántos nudillos caben en vertical entre los incisivos, y anota dónde aparece el dolor. Lo repetirás después de cada músculo.
Masetero: apoya dos dedos planos en la mejilla sobre el músculo, entre el pómulo y el ángulo mandibular, con los dientes ligeramente separados. Localiza la banda sensible, mantén una presión constante con la que puedas respirar durante cuarenta y cinco a sesenta segundos y abre y cierra despacio tres veces. La cara interna del músculo se alcanza también con un dedo limpio dentro de la mejilla y el pulgar por fuera, pinzando con suavidad: a menudo es el punto que por fin cede.
Temporal: trabaja el músculo en abanico por encima y delante de la oreja en tres líneas con pequeñas presiones circulares, y luego relaja la mandíbula con la lengua en el paladar y los dientes separados.
Pterigoideo medial y zona del digástrico bajo la mandíbula: usa solo presión ligera, justo por dentro del ángulo mandibular y a lo largo del suelo de la mandíbula. Nunca presiones la parte anterior de la garganta.
Termina con el cuello: esternocleidomastoideo y trapecio superior, pinzados suavemente entre dedos y pulgar en lugar de presionados contra el cuello.
La frecuencia gana a la intensidad. Una sola sesión de liberación reduce de forma medible la sensibilidad del punto, y las sesiones repetidas producen cambios mayores y más duraderos: dos o tres sesiones cortas al día durante un par de semanas funcionan mejor que una sesión dura (Moraska 2017). La terapia manual y los estiramientos cuentan con evidencia de apoyo en el dolor mandibular miofascial (Vier 2019), y la punción realizada por un clínico formado añade en algunos casos una ventaja a corto plazo, pero no sustituye al cambio del hábito de apretar (Cummings 2001).
Luego atiende la carga: mantén los dientes separados en reposo, respira por la nariz, deja el chicle y las masticaciones duras dos semanas y consulta a tu dentista sobre una férula nocturna si despiertas con la mandíbula rígida. La férula protege los dientes y reduce la rigidez matutina, pero por sí sola no elimina el apretamiento.
Cuándo el dolor de mandíbula necesita antes al dentista o al médico
Algunos cuadros no son un problema muscular y no deben autotratarse. Una mandíbula que se bloquea cerrada y no abre más de un par de centímetros, o que se bloquea abierta, necesita valoración dental o maxilofacial rápida. El dolor de un solo diente que reacciona al frío o al dulce, la inflamación de la encía o el mal sabor apuntan a causa dental: una referencia miofascial hace doler varios dientes de forma vaga y no responde a la temperatura. La hinchazón facial con fiebre, la debilidad o el entumecimiento facial súbitos, el dolor al masticar en una persona mayor de cincuenta años con sensibilidad en la sien y síntomas visuales, o el dolor iniciado tras un golpe en la cara requieren valoración médica esa misma semana.
Dentro del cuadro miofascial, la salvaguarda es la que usan los clínicos: la presión sobre el músculo debe reproducir tu dolor habitual y el patrón debe responder a la liberación y al movimiento. La palpación sirve para localizar la sensibilidad pero no es lo bastante precisa para valer como diagnóstico por sí sola (Lucas 2009), y un dolor que nunca se comporta de forma mecánica te está diciendo que la etiqueta es equivocada (Alvarez 2002).
FAQ
- ¿El chasquido significa que mi articulación está dañada?
- No por sí solo. El chasquido sin dolor es muy frecuente y suele mantenerse igual durante años. Lo que merece atención es el chasquido con dolor, apertura limitada, desviación de la mandíbula a un lado o episodios de bloqueo. En esos casos los músculos que controlan el disco — sobre todo el pterigoideo lateral — suelen formar parte del problema y conviene tratarlos antes de suponer un daño estructural.
- ¿Por qué me duele el oído o los dientes si el problema son los músculos de la mandíbula?
- Porque el dolor referido se siente lejos de su origen. El masetero refiere al oído y a los molares, el temporal a los dientes superiores y a la sien, y los pterigoideos a la articulación y al oído. Que el dentista no encuentre nada en un diente que sigue doliendo, o que la exploración del oído sea normal, es una pista clara para revisar estos músculos: la presión en el punto correcto reproduce exactamente el dolor que sientes.
- ¿Cuánto tarda en mejorar?
- La rigidez matutina suele ceder en una o dos semanas con liberaciones cortas diarias y los dientes separados en reposo. La amplitud de apertura mejora a menudo en el mismo plazo. El dolor mandibular de larga evolución con cefaleas tarda más, porque hay que atender también los músculos cervicales y el estrés que alimenta el apretamiento. Si no hay cambios tras tres o cuatro semanas, toca una valoración dental o de fisioterapia, no más presión.
Músculos tratados
Estudios citados
Cada afirmación de este artículo se remite a una de las fuentes siguientes.
- Travell 1942 — Pain and disability of the shoulder and arm: treatment by intramuscular infiltration with procaine hydrochloride. JAMA 1942;120(6):417-22 ↗
- Simons 2004 — Review of enigmatic myofascial trigger points as a common cause of enigmatic musculoskeletal pain and dysfunction. J Electromyogr Kinesiol 2004;14(1):95-107 ↗
- Fernández-de-las-Peñas 2006 — Myofascial trigger points and their relationship to headache clinical parameters in chronic tension-type headache. Headache 2006;46(8):1264-72 ↗
- Gerwin 2004 — An expansion of Simons' integrated hypothesis of trigger point formation. Curr Pain Headache Rep 2004;8(6):468-75 ↗
- Shah 2008 — Biochemicals associated with pain and inflammation are elevated in sites near to and remote from active myofascial trigger points. Arch Phys Med Rehabil 2008;89(1):16-23 ↗
- Lucas 2009 — Reliability of physical examination for diagnosis of myofascial trigger points: a systematic review of the literature. Clin J Pain 2009;25(1):80-9 ↗
- Moraska 2017 — Responsiveness of myofascial trigger points to single and multiple trigger point release massages: a randomized, placebo-controlled trial. Am J Phys Med Rehabil 2017;96(9):639-45 ↗
- Cummings 2001 — Needling therapies in the management of myofascial trigger point pain: a systematic review. Arch Phys Med Rehabil 2001;82(7):986-92 ↗
- Vier 2019 — The effectiveness of dry needling for patients with orofacial pain associated with temporomandibular dysfunction: a systematic review and meta-analysis. Braz J Phys Ther 2019;23(1):3-11 ↗
- Alvarez 2002 — Trigger points: diagnosis and management. Am Fam Physician 2002;65(4):653-60 ↗

